30/4/17

Caza de ballenas en Noruega


Desde 1986 está prohibida la caza de ballenas con fines comerciales por dictamen de la Comisión Ballenera Internacional (IWC). A pesar de que Noruega es miembro de la IWC sigue cazando ballenas minke bajo el pretexto de que Noruega se abstuvo de aceptar la prohibición total de 1993.

Noruega, Islandia y Japón son los únicos países que continúan con la caza de ballenas y entre los tres son responsables de la caza de unos 2.000 ejemplares anuales, principalmente para vender la carne, y algo para trabajos de investigación científica. La caza con objeto de investigar está en principio aceptada en la prohibición, pero en la realidad es un tema controvertido debido a la diferencia de opiniones sobre cómo debe ser hecha la investigación y si es ético matar los cetáceos para investigar en contrapartida a métodos que no matan a los animales.

Medidas nacionales de administración.
La primera ley de protección de las ballenas fue hecha en Noruega. La ley para la conservación de las ballenas fue dictaminada en enero de 1904 y tenía como objeto la prohibición de caza y captura en los territorios marítimos más allá de Nordland, Troms y Finmark. Desde la década de 1860 habían sido cazadas 3500 ballenas azules, 10500 rorcual común, 5000 rorcual boreal y 1000 ballenas jorobadas, principalmente en el mar de Barents y las costas de Finmark.

Las autoridades noruegas han elaborado leyes y reglas a través del tiempo, y también las han alterado. Además y en cierto grado se han visto obligadas a aceptar directrices internacionales. Para tener más información sobre leyes y reglamentos relacionados con la caza noruega ballenera se puede ver el siguiente enlace (ver original, red.).

Las conclusiones adoptadas por la IWC sobre las diferentes medidas de administración deberán ser observadas a nivel nacional. En el terreno de la investigación es en Noruega el Centro Noruego de Investigación y los diferentes institutos de investigación asociados a la administración los que tienen la responsabilidad de observar estas directrices internacionales.
En Noruega las medidas de regulación están basadas en leyes de administración noruegas. Esta regulación no trata sólo de las cuotas, sino también de las temporadas de caza, material de pesca, zonas de pesca, etc. Para la consecución práctica de toda esta normativa se tratará en teoría de tener inspectores en todos los buques, deber de información al ministerio de pesca y control veterinario de la pesca.

A pesar de ello las autoridades noruegas determinaron que desde el 1 de enero del 2006 se iba a poner en funcionamiento unas máquinas llamadas "caja azul" en vez de los inspectores en los barcos. El objetivo de la caja azul era su implementación como una forma de mejorar la regulación y vigilancia de la caza de ballena. Pero lo que ha conseguido es alargar la temporada de caza por la ausencia de vigilancia de los inspectores. Lamentablemente también ha traído como consecuencia menor atención hacia información importante como cuanto tiempo lleva la muerte del animal: este lapso de tiempo ya no se sigue registrando. Los mismos balleneros se muestran disgustados con la "caja azul" -el coste de la instalación y mantenimiento del tacógrafo da la impresión de ser una de sus mayores preocupaciones.

Acuerdos internacionales que afectan la administración ballenera.
La cooperación internacional y regularización de la caza de las ballenas se remonta a 1931. La administración de la caza de ballena ha sufrido un intenso desarrollo, y en la actualidad existe una larga lista de acuerdos entre estados en este tema. El más importante es la Convención Internacional de la caza de ballenas de 1946, que fue negociada con el objeto de regular la caza masiva que se daba en el Antártico.

La Convención ballenera tiene dos objetivos: proteger a las ballenas de la sobrepesca y adecuar el desarrollo de la industria ballenera. Para ello creó la Convención el IWC y que está abierto a la participación de todos los países. Cada país tiene un comisario con su respectiva delegación. Además participan un gran grupo de observadores que en la actualidad no tienen derecho de voz ni de voto, aunque al principio sí tenían derecho a hablar. La mayor parte de estos observadores son organizaciones privadas internacionales.

La Comisión para la caza de ballenas tiene autoridad para emitir las cuotas totales de caza de los diferentes tipos de ballenas, y tiene también incluso la potestad de declarar moratoria total, en qué regiones, temporadas y qué clase de herramientas se pueden utilizar para la caza. Las resoluciones son de obligatorio cumplimiento para los países miembros con la posibilidad de solicitar la exención en un plazo de 90 días. La Comisión también puede emitir recomendaciones o resoluciones con mayoría simple pero que no son obligatorias para los países miembros.

Resolución de una moratoria.
En la primera mitad de la década de 1980 había mucha división entre los expertos y muy pocos conocimientos sobre la pesca noruega de la ballena minke. La discusión tenía como tema principal la cuantía de la población de la ballena minke en el atlántico noreste, y si se mantenía o se estaba reduciendo. Antes de 1984 era la cuota anual para pesca de ballena en Noruega de 1500-2000 animales por un período de 20 años. En 1985 clasificó el IWC la población minke del atlántico noreste como "especie protegida". Noruega protestó formalmente contra este tipo de clasificación y contra una resolución de 1982 que prohibía toda la pesca comercial de ballenas a partir de 1986 (resolución de una moratoria). La decisión de Noruega de desobedecer la moratoria impuesta por el IWC, ha creado muchas reacciones internacionales porque con esto lo que están diciendo es que están por encima del derecho internacional y en su lugar hacen lo que desean independientemente de los intereses de otros países en el tema. La reacción es que las ballenas, que también se encuentran en las aguas territoriales de otros países en diferentes épocas del año, Noruega las considera como "recursos noruegos".

Situación actual.
La comisión para la caza de las ballenas comprende tanto la caza comercial como la caza científica. En lo referente a la caza comercial son en la actualidad tan solo Islandia y Noruega los que la practican, en contradicción con las directivas de la convención. La prohibición de la pesca fue inducida por la dramática desaparición de una serie de especies como consecuencia de una agresiva caza comercial. A pesar de repetidas resoluciones de la IWC solicitando la inmediata parada de la caza ballenera mink, continúa Noruega año tras año desafiando la prohibición con nuevas cuotas. (...) Con el tiempo se empiezan a oír además de la propia preocupación por la supervivencia de la ballena argumentos en contra de las formas de sacrificio de los animales -llenas de sufrimiento, y el bienestar del animal es también un tema central en el IWC.

La caza con fines científicos es practicada principalmente por Japón, y es muy discutida en el IWC. Para que un país pueda desarrollar la caza científica puede hacerlo por su propia jurisdicción, pero tiene que exponerlo y defenderlo delante del comité científico del IWC. La caza para investigación es cada vez más discutida, y Japón se está encontrando con mucha insatisfacción porque no aportan suficientes argumentos que demuestren por qué su investigación está basada en métodos mortales, las especies y el número de animales que se cazan. Muchos críticos señalan que otros proyectos científicos internacionales consiguen los mismos resultados, por ejemplo en relación a la alimentación y otras, con la ayuda de métodos no mortíferos, y que el desinterés de Japón en adoptar los citados métodos demuestran que las verdaderas intenciones son comerciales.

Se discute cada vez más en qué grado se debe practicar la investigación mortal contra la no mortal. Durante la conferencia del IWC61 de Madeira en junio del 2009 se discutió entre otras cosas sobre la caza científica y una serie de países quieren aplicar el principio de las tres R -replace, reduce, refine (sustituir, reducir, refinar) y procurar ir en la dirección de utilizar métodos de investigación no mortíferos para las ballenas. Resulta increíble que Noruega no apoyase de forma activa este principio en el IWC. La nueva legislación noruega para el bienestar animal aprobada en el Congreso ha introducido el principio de reducir el número de animales para la investigación y utilizar métodos alternativos. Esto debería obligar a la delegación noruega a apoyar la propuesta de Australia y otros países y defender el principio de las tres R en el IWC. Pero lamentablemente parece que la delegación noruega está más preocupada de defender los intereses del sector ballenero, que defender principios fundamentales del bienestar animal. Si Noruega aspira a estar en el frente de la defensa de los animales, según se ha dicho con el lanzamiento de la nueva ley de protección animal, deben también las actuaciones de Noruega en el IWC adaptarse a ellas.