6/11/14

Relaciones de poder en la vida cultural noruega

Las ambiciones y la capacidad no están equilibradas entre sí, opina el profesor Tore Slaatta acerca del proyecto de investigación que pretende descubrir las relaciones de poder en la vida cultural.

¿Cómo aparece el poder dentro de las artes plásticas, la escenografía, literatura y música? ¿Cómo funcionan los procesos sociales, políticos, económicos y artísticos en este equilibrio?

Esto es algo que el Consejo Cultural Noruego ha tomado la iniciativa para investigar más a fondo, y a mediados de febrero el Consejo de Investigaciones licitó el proyecto "Cultura y poder". Cuatro millones de coronas y un período marco de hasta tres años fueron otorgados para el proyecto, que es una labor conjunta del Consejo Cultural Noruego, Palabra Libre y Consejo de Investigaciones. Investigadores procedentes de diferentes campos en Noruega tienen el reto de escribir solicitudes de proyectos interdisciplinares.

Bienvenidos.

-En principio es esta una medida muy bienvenida. Se investiga muy poco sobre el arte, la política cultural y la industria de la cultura en Noruega. Pero me entran escalofríos cuando leo el texto de la convocatoria, dice Tore Slaatta, profesor del Instituto de media y comunicación de la universidad de Oslo.

El cree que hay una serie de condicionantes problemáticos en la convocatoria del proyecto.

-Este es un proyecto muy ambicioso. Tiene que estar enfocado a la vez hacia los procesos, las obras y a la vez tener un fuerte raigambre entre las humanidades y las ciencias sociales. Se espera que se hagan nuevas investigaciones empíricas, avanzar en nuevos conocimientos, aportar el desarrollo de nuevas teorías -y todo ello en un plazo de dos o tres años.

Además la investigación -y esto está formulado de forma difusa en la convocatoria, según Slaatta - puede ser determinante en relación con el desarrollo futuro de la política cultural noruega.

Salir el tiro por la culata.

-Hay un trasfondo intelectual sobre qué puede hacer la investigación con esto. Y se puede ser afortunado si se consigue un buen proyecto de investigación con estos medios. Pero hay también un riesgo de que el tiro salga por la culata, dice Slaatta, que todavía no ha decidido si va a realizar una solicitud para el proyecto.

Slaatta ha dedicado una gran parte de su vida como investigador al poder en los medios de comunicación -y en el campo de la cultura. El es especialista en las teorías de Bourdieu sobre el poder simbólico, y dirigió la investigación sobre los media en el estudio Poder y democracia (1.998-2.003). Después ha investigado sobre la literatura y el sector del libro y actualmente se encuentra a caballo entre las ciencias sociales y la tradición investigadora de las humanidades.

Y es la condición de ser interdisciplinario lo que Slaatta piensa que es lo más problemático con la convocatoria.

Una moda.

-Interdisciplinar se ha convertido en una palabra de moda y que no tiene ese honor del todo claro, que no está arraigada en la práctica. Lo primero es que es muy exigente el organizar la cooperación entre gente de diferentes instituciones, con otras tradiciones investigadoras y con diferentes formas de trabajar. Lo segundo es que implica un riesgo profesional.

-¿Por qué?

-Los investigadores que trabajan cada uno en su especialidad, no trabajan necesariamente con las mismas teorías y métodos. Y si se buscan las teorías científicas que realmente se abren a lo interdisciplinar, el listón se queda en seguida corto. El resultado es a menudo proyectos de investigación con un débil fundamento teórico o bien corren caminos paralelos disfrazados de colaboración disciplinar -publicados en forma de antologías divergentes, dice Slaatta.

El piensa que lo interdisciplinar es un término muy vago, a pesar de haber tenido gran importancia en la política de la investigación.

Valorado como débil.

-Para que el término tenga un significado, es necesario un profundo anclaje en las instituciones investigadoras y en los métodos de trabajo. Esto de levantar un círculo de investigación interdisciplinar es algo que lleva mucho tiempo.

En relación con el proyecto "Arte y poder" Slaatta piensa que es un problema que no existan ambientes investigadores fuertes que de hecho ya hayan establecido una cooperación en el tema. El muestra como ejemplo la Escuela Superior de Bø, BI en Oslo y la universidad de Oslo como ejemplos de instituciones que pueden valorar el hacer una solicitud. Pero si se quiere conseguir algo relevante con cuatro millones de coronas, y producir a la vez una solicitud que sea creíble en el plazo de un mes y medio, entonces él piensa que es necesario empezar desde conocimientos y estructuras ya existentes.

-Lo interdisciplinar cuesta y exige apoyos institucionales más fuertes que los actuales, señala él.

Slaatta piensa que la investigación cultural en Noruega se halla a medio camino entre las humanidades noruegas -dominadas por la investigación orientada a la obra, y las ciencias sociales están teñidas por la corriente del pensamiento racional individualista. Además resulta sorprendente lo difícil que es traspasar las barreras establecidas por instituciones y facultades. Los intentos de establecer iniciativas de investigación interdisciplinar se encuentran con muchas taras burocráticas y administrativas.

-Tu crítica en definitiva va dirigida tanto hacia la política de investigación en el campo de la cultura como al proyecto de "Arte y poder"?

-Por supuesto. "Arte y poder" es un paso pequeño en la dirección correcta, pero es poco más que eso solo.