6/11/14

Relación entre invalidez y formación académica en Noruega

Así concluye el profesor Dag Bruusgaard del Instituto de medicina social de la Universidad de Oslo (UiO). Él ha estudiado en su nuevo trabajo las estadísticas de toda la población noruega que abarcan el nivel de formación académica y enfermedades.

-Los hallazgos muestran una relación mucho más profunda de lo que se había observado anteriormente entre el nivel de formación académica y la incapacidad, dice Bruusgaard.

-Son por ejemplo más de 100 veces mayores, las posibilidades de acabar con una incapacidad por motivo de un diagnóstico en el sistema muscular y en el óseo para una persona con formación primaria comparada con una persona con un doctorado, explica Bruusgaard.

Él se utiliza a sí mismo como ejemplo para explicar cómo el mismo mal se manifiesta de formas diferentes entre distintas profesiones: -Yo tenía hace tiempo problemas con la espalda. Pero como profesor sin embargo no era problema acudir al trabajo con estas molestias -yo podía configurar mi jornada laboral en función de en qué forma me encontraba ese día. Si me hubiera tocado estar de cajero en un supermercado con las mismas molestias, sin ninguna duda tendría que haber pedido la baja por enfermedad, explica él.

El gran número de estadísticas recogidas hace que se pueda ver a grandes rasgos la relación entre la formación académica, la incapacidad y la enfermedad.

-Ha sido tan profunda que se ha podido observar la diferencia hasta entre personas con un doctorado y las que tan "solo" tienen un máster. Precisamente entre estos grupos de población se observan grandes diferencias, añade él.

¿Un nuevo debate?

El profesor espera que los nuevos hallazgos contribuyan a redirigir el debate sobre la incapacidad en una nueva dirección.

-En los últimos tiempos se ha centrado mucho la atención en la enfermedad y el tratamiento. Entre otras cosas se han asignado miles de millones de coronas para diferentes acciones que hagan a la gente volver cuanto antes al trabajo. Estas medidas han consistido en el tratamiento de las enfermedades. Mientras tanto se ve que la formación es tan importante, que se debe sopesar ésta mucho más, anima Bruusgaard.

El 10,7 por cien de la población noruega entre 18 y 66 años de edad tenía algún tipo de pensión por incapacidad cuando la investigación fue realizada.

Las enfermedades asociadas al sistema muscular y óseo son las de mayor incidencia que conducen a la incapacidad.

Fuente: dagensmedisin.no