6/11/14

Noruega y la deforestación del bosque tropical

El Gobierno ha destinado miles de millones de coronas para proteger la selva tropical en el Sur. La Fundación por la selva tropical teme que en lugar de ello el dinero sea utilizado para hacer desaparecer la selva.

No faltaron los bombos y los platillos cuando el jefe de gobierno Jens Stoltenberg en el mes de mayor recibió al presidente de Indonesia para asistir a un encuentro sobre el cambio climático en el Park Hotel en Oslo. Allí ambos dignatarios firmaron un acuerdo por valor de 6.000 millones de coronas, dinero que debería ser utilizado por Indonesia para proteger la selva tropical.

Lo que ahora puede suceder es que este dinero acabe en la industria que desea sustituir la selva tropical por plantaciones de palmeras para producir aceite de palma. Porque según un nuevo informe del gobierno de Indonesia es económicamente más rentable como medida para combatir la emisión de gases tipo invernadero que la de proteger la selva tropical, como Noruega desea.

El ministro de medio ambiente y ayuda para el desarrollo Erik Solheim no teme sin embargo que el dinero noruego destinado para la protección de la selva tropical se vaya a las plantaciones.

-El dinero que Noruega aporta no va a ir a las plantaciones, aunque el sector del aceite de palma es una gran industria que aporta mucha riqueza en Indonesia. Esto es algo que tenemos que aceptar. Es como el petróleo en Noruega. En lo que estamos trabajando es para que la selva tropical virgen lo continúe siendo y no sea talada, dice Solheim.

El informe gubernamental al cuál ha tenido acceso Klassekampen muestra que hay intereses creados muy poderosos que desean detener la labor de quienes quieren proteger la selva tropical. El informe realizado por la propia comisión del país para analizar los efectos del cambio climático asegura que la tala de la selva tropical asociada con la proliferación de las plantaciones, es una medida climática mucho más efectiva debido a sus costes económicos que la simple protección de la selva tropical.

-"La alternativa de detener la tala de la selva tropical tendrá los mismos efectos sobre la emisión de gases de tipo invernadero, pero tiene unos costos mayores y no permite a Indonesia desarrollar su industria forestal" se puede leer en el informe".

La comisión, que ha utilizado modelos económicos desarrollados por la consultora Mckinsey, piensa que el dinero aportado por Occidente debe ser utilizado para desarrollar la industria forestal, crear carreteras más respetuosas con el medio ambiente en medio del bosque y favorecer las condiciones para reducir las emisiones de gases contaminantes de la actividad forestal, en vez de proteger la selva tropical.

El líder de la campaña promovida por la Fundación para la selva tropical Nils Herman Ranum, muestra su preocupación por el contenido del informe. El recibe información diaria de cómo la selva tropical se está destruyendo en Indonesia, y teme que el dinero asignado por el Gobierno vaya a empeorar la situación.

-El peor escenario es que estemos dando subsidios a una industria que tala árboles y que esta ayuda sea considerada como medidas para combatir el cambio climático el Ártico. En este caso los miles de millones destinados a la protección del bosque tropical están actuando en contra de su objetivo, dice Ranum para Klassekampen.

La desaparición de la selva tropical conlleva grandes emisiones de gases de efecto invernadero anualmente. El motivo es que el bosque tropical contiene enormes cantidades de anhídrido carbónico, que es liberado a la atmósfera cuando el bosque es talado o quemado. Al mismo tiempo la industria forestal se ha convertido en un buen negocio. El sector genera grandes beneficios haciendo desaparecer la selva y en su lugar extender las plantaciones de palmeras para la obtención de aceite. Es por ello que para la Fundación por la selva tropical es absolutamente necesario que se deje de talar la selva antes de que Noruega siga aportando dinero para Indonesia como país emergente.

Sin embargo Erik Solheim no quiere prometer nada ante la preocupación de la Fundación para la selva tropical.

-No podemos cambiar sustancialmente las cosas en Indonesia, pero podemos trabajar para sacar adelante un nuevo acuerdo para no destruir más bosque, dice Solheim.

-¿No temes que el dinero noruego destinado para la protección de la selva tropical acabe como subsidios para la industria forestal de Indonesia, cómo piensan en la Fundación para la selva tropical?

-No tengo miedo de que nuestro dinero acabe para tal fin. Queremos tener la ambición de poder influir en el mundo, y no el decirles lo que tienen que hacer, dice Solheim para Klassekampen.

-No debemos olvidar que las medidas más interesantes hechas hasta ahora en el tema del cambio climático son las realizadas por Brasil. Ellos han reducido drásticamente la tala de selva tropical, y este año continúa descendiendo la actividad, dice Solheim, que desea conseguir algo semejante en Indonesia.

El acuerdo final entre Indonesia y Noruega sobre la selva no está del todo terminado, pero según Solheim el primer pago por valor de 200 millones de coronas para un anteproyecto se va a realizar antes de las navidades.

-El dinero noruego ha jugado un papel de hecho, dice Solheim. Las expectativas son que sea utilizado para la protección del bosque, y que esto ayude a cambiar de mentalidad en Indonesia, dice él.

Ranum en la Fundación para la selva tropical no se muestra impresionado.

-Estamos de acuerdo en que no podemos decirle a Indonesia lo que tiene que hacer, pero darle 6.000 millones de coronas a esta país, en el caso de que continúen insistiendo con la tala indiscriminada de la selva y el establecimiento de sus plantaciones, significa una utilización errónea del dinero. Es poco menos que una locura, dice Ranum. El teme que los poderes fácticos de Indonesia se agarren ahora al informe del gobierno para hacer valer sus intereses.

-Uno de los grandes debates en Indonesia en la actualidad es qué van a hacer con sus bosques. Círculos influyentes quieren establecer plantaciones para producir aceite de palma como medidas contra el cambio climático. Esto supone la destrucción de la selva tropical y la alteración del equilibrio del ecosistema. Esperamos por ello que Noruega imponga condiciones para que Indonesia detenga la tala de selva virgen, y para que no se den más concesiones para seguir haciéndolo, dice Ranum.

La masiva tala de selva tropical en Indonesia ha colocado al país en la tercera posición de naciones con mayores emisiones de gases de tipo invernadero, por detrás de China y USA. La industria forestal aporta muchos beneficios, pero conduce al mismo tiempo a la destrucción del ecosistema y la biodiversidad y aumenta la emisión de gases. Según Greenomics, organización indonesia para la protección del medio ambiente, hay en este momento 3,4 millones de hectáreas de selva en peligro de extinción a causa de las plantaciones y la industria minera.

Fuente: klassekampen.no