17/2/15

Noruega y su huella ecológica

Se habla bastante en los medios sobre el cambio climático. Quizás sea porque es lo que más salta a la vista, algo que se puede observar y medir, desde la apreciación siempre subjetiva del tiempo junto con la medición exacta de temperaturas y otras variables climáticas además de las observaciones desde los satélites y sus ingentes cantidades de información.


Sin embargo hay otro proceso en marcha que quizás no recibe la suficiente atención quizás también porque no es tan visible ni palpable a simple vista. Me refiero a la pérdida de biodiversidad. En varias ocasiones nos hemos referido al Banco de Datos de las Especies aquí en Noruega, con sus listados sobre especies documentadas y en qué grado de amenaza se encuentran.

La biodiversidad es importante conservarla y protegerla porque la cadena trófica se altera o rompe cuando uno o más de sus componentes desaparece. Es ingenuo y falso creer que podemos sobrevivir en un mundo que estamos transformando poco menos que en un gran huerto con unas pocas zonas ajardinadas y unas jaulas llenas de peces en el mar.


La huella ecológica es una aproximación a nuestro consumo real de los recursos naturales sostenibles, y por ello una forma cuantitativa de interpretar el concepto de desarrollo sostenible. Una evolución no es sostenible en el caso de que los recursos naturales sean utilizados a mayor velocidad  de lo que les cuesta reponerse.

La huella ecológica es una medida del uso que los humanos hacen de los recursos naturales sostenibles, como por ejemplo la madera, el pescado, el agua dulce, etc. Esta huella se calcula como el área total que necesitamos para producir la comida que utilizamos, absorber las emisiones del consumo energético y dar plaza para infraestructuras. Mediante la comparación de la huella ecológica con la capacidad de la Naturaleza para renovar dichos recursos, se puede valorar si un consumo es sostenible o bien si estamos consumiendo más de la cuenta en el capital natural.


Vivir por encima de sus posibilidades.



La huella ecológica muestra que la dependencia del mundo de sus recursos naturales se ha doblado desde 1 966, y con datos del 2 007 estamos utilizando los recursos equivalentes a 1,5 planetas para mantener nuestro actual estilo de vida. A pesar de incluir moderadas variaciones en el aumento de población, consumo y cambios climatológicos los modelos prevén que en el 2 030 vamos a necesitar 2 planetas como la Tierra para satisfacer nuestras necesidades.

La emisión de gases de efecto invernadero es uno de los motivos principales por los que la contabilidad ecológica del mundo hace tiempo que fue sobrepasada y por ello que no vivimos de una forma sostenible. En los últimos 50 años la huella ecológica del carbono ha aumentado 11 veces, con lo que el dióxido de carbono supone ahora más de la mitad del total global de la huella ecológica.


Noruega necesita utilizar dos planetas.



Los datos por naciones que se presentan en el WWF Living Planet Report muestran que Noruega se encuentra entre los 20 países del mundo con mayor huella ecológica. Si continuamos con nuestro modelo de consumo como hasta ahora, llegaremos a un punto de no retorno. Dos planetas Tierra serían necesarios para sostener una demografía global que viva en las mismas condiciones que el estilo de vida que tiene en la actualidad un noruego común.

Los países de la lista que ocupan las 10 primeras plazas de huella ecológica por habitante son los Emiratos Árabes, Qatar, Dinamarca, Bélgica, USA, Estonia, Canadá, Australia, Kuwait e Irlanda. De media tienen 5 veces más huella ecológica que los países en vías de desarrollo. Esto muestra que el consumo no sostenible de las naciones ricas en gran medida descansa sobre la explotación de los recursos naturales de los más pobres, a menudo países ricos en recursos naturales en los Trópicos.

Los 31 países de la OCDE, que incluye a las economías más ricas -entre ellas Noruega, ocupan el 40% de la huella ecológica global. Como la población total de los países BRIC -Brasil, Rusia, India, China, es aproximadamente el doble que la de los países de la OCDE sus huellas ecológicas son prácticamente iguales en el caso de se siga con el mismo desarrollo que hasta la fecha.

En el informe del WWF se presentan soluciones que son necesarias tomar para asegurar que una población mundial cada vez más rica - 9 000 millones en el 2 050, utilice los recursos naturales de una forma sostenible. WWF señala la alimentación y la energía como factores críticos para reducir la huella ecológica.

Estos resultados nos conmueven en lo más profundo y nos ponen delante de un gran dilema. Debemos comprender el verdadero valor que tiene el capital natural y su contabilidad económica y por ello alterar de forma sustancial la forma en que administramos la Naturaleza.

Muy a menudo se habla de la sociedad del Conocimiento. Aquí en Noruega de hecho es el Ministerio del Conocimiento el que administra la educación. Ha sido el Conocimiento y la Tecnología lo que nos ha permitido avanzar y salir de la caverna y el salvajismo. Por ello es importante escuchar, comprender e interiorizar todo esto que ya sabemos sobre la huella ecológica y no utilizar el Conocimiento solo de forma arbitraria e irracional para cuando nos conviene según nuestras necesidades.


Fuente: wwf.no