1/11/14

La victoria del pueblo noruego sobre los expertos

Noruega debe encontrarse entre los países del mundo con el más fuerte poder popular y el más débil poder de los expertos. Esto funciona mientras los políticos dejen a los burócratas administrar casi todo.

Hasta el año que viene no sabremos si el gobierno esta semana realmente cambió de parecer en el mayor asunto político del verano. Un nuevo e independiente estudio del cable submarino en Hardanger puede reforzar los argumentos del gobierno para alargar las torres de alta tensión desde Sima hasta Samnanger.

De cualquier forma una conclusión puede extraerse ya: los expertos de Statnett  y NVE  han sido arrollados.
Los expertos de NVE y Statnett opinan que la seguridad en el suministro es mala en un cable submarino: no existe el experto que discuta el que cuesta más tiempo reparar un cable de alta tensión debajo del agua que en el aire.

La cuestión es si la sociedad debe tolerar que los expertos tengan tan poco poder de influencia en los debates públicos, dentro de sus campos de conocimiento.

Cuando el investigador en medios de comunicación Martin Eide escribió la historia de VG, lo expuso de una forma que refleja la ideología del periódico cuando transforma al hombre de la calle en experto. Fue igual de importante para VG entrevistar a cinco ciudadanos en la calle como entrevistar a expertos. VG querría presentar los temas desde el punto de vista del anónimo ciudadano de a pie. Esta "ideología" es notable en todos los medios de comunicación, y poco a poco también en el debate político. La opinión individual es tan importante como las estadísticas; la opinión que la gente pueda tener sobre un tema determinado es igual de importante que la de los expertos en la materia.

Es una característica de la sociedad noruega que existe muy poca distancia relativa entre los gobernados y las autoridades. Es también una marca especial que el pueblo habitualmente se revela contra la clase política, como se ha visto en los dos referendúm populares acerca de la pertenencia a la comunidad europea. Se puede estar orgulloso de esto.

Dentro de los círculos empresariales son también muchos los que han reseñado la ausencia de fe en la autoridad como un rasgo positivo del carácter noruego. Las empresas noruegas han compensado durante decenios los crecientes costos salariales con una productividad más eficaz. Se dice que el fuerte aumento de la productividad se debe a las débiles relaciones jerárquicas en los puestos de trabajo. El trabajador hace tan solo lo que el jefe dice si él o ella cree que es sensato. El jefe es receptivo para las buenas ideas de sus subordinados. El resultado son muchas mejoras productivas excepcionales, únicas para Noruega en relación con otros países.

Hasta aquí todos de acuerdo. Pero hay diferencias entre autoridades y expertos. Los primeros esperan ser escuchados porque tienen una posición. Los segundos exigen respeto por su conocimiento. Un pueblo que no se deja impresionar por las categorías resulta simpático, ¿pero qué se puede decir de una sociedad que desoye el conocimiento? ¿está en camino hacia su decadencia?

Hasta ahora no ha habido motivos especiales de preocupación por la ausencia entre la población de interés por la opinión de los expertos. La administración pública se sustenta todavía en la gran mayoría de las ocasiones en la materia y la opinión de los expertos, y los políticos siguen dejando a los burócratas mucho espacio de decisión.

Si el llamado pueblo continua agravando a los expertos en este caso, los políticos van a dejar ganar al pueblo.

Ellos no pueden permitir que esto se convierta en costumbre.

Fuente: morgenbladet.no